Asador La Piedra

La Piedra

ASADOR LA PIEDRA, UN LUJO PARA EL PALADAR

De espectacular puede calificarse la primera imagen que deja escapar al exterior. Desde la calle puede verse un gran asador giratorio con el fuego abajo en el centro, una campana octogonal arriba con luz propia y alrededor del fuego varias parrillas sosteniendo diversas piezas de carne de gran tamaño o, en algunos casos, todo el animal abierto en canal.

Asador La Piedra

Desde el primer momento, por tanto, ya sabes donde entras y lo que allí vas a encontrar. Es un lugar sólo apto para carnívoros, un asador donde puedes ir a ponerte tibio de carne o tomar algún bocado en forma de tapa, que no es un mal método para comprobar si es de tu gusto. A eso íbamos nosotros.

El local es amplio y cómodo en muchos aspectos, la decoración y el mobiliario modernos. Y por si no hubiese bastante con el interior también cuenta con una terraza exterior para fumadores y los que no lo son pero gustan del aire almeriense.

Las tapas, aunque se limitan a la carne a la brasa y platos elaborados con ella, no dejan de ser variadas y apetecibles. La carta de tapasfinaliza con una sección llamada tapas “aparte”, es decir, que que tienen un incremento de precio considerable. Ojo con ellas, estar en la sección de tapas no las convierte en tapas. Ya no son sorpresa sino moda que ponen en práctica un gran número de bares en nuestro territorio.

La croqueta, fiel a la carta donde aparecía en singular, se presentó más sola que la una, a la izquierda de un gran plato, como desplazada, dejando el sitio a las patatas que le hacían sombra con muy poca gracia y al alioli que aparecía en la otra esquina.

El jamón braseado estaba en su punto. Se vestía con salsa barbacoa, demasiado dulce para mi gusto.

El pollo braseado al limón… ¡excelente!. Muy jugoso y muy sabroso, la mejor tapa hasta ese momento.

La empanadilla criolla estaba muy buena y, a diferencia de otros lugares, repleta de carne.

Es un local para degustar carne y la saben preparar para el paladar más exquisito, la presentan en su punto y la sirven con la presteza y la amabilidad que cabría desear, en un ambiente agradable. No cierran las puertas a los que sólo quieren una tapa y también a ellos dan un buen servicio.

Otra cosa son los precios en torno a los cuales podríamos establecer un debate. Mas aquí corresponde resumir: el mosto o la caña tienen un precio normal, equiparable al de cualquier bar, el refresco sube a tres euros y plantea una primera pregunta, en los precios de los vinos no me meto, el que no quiera sorpresas que se informe antes.

El precio de las carnes, por aquello del corte argentino y el asador “espectacular”, se desorbita. Antes, el “prepárate” se oía cuando te dirigías a una marisquería, ahora también si vas a comer carne con cortes y fuegos especiales.

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