Amigos disfrutando de un Bitter Kas

Oda al Bitter Kas

Lo confieso sin pudor, bebo Bitter Kas.

¿Qué tiene el Bitter Kas? Pues no tiene alcohol y lo convierte, lo convirtió en una opción.

Logo Bitter Kas

Si vas con una panda de borrachos que aprovechan para ponerse morados de tapas, tú, encima que no puedes degustar el zumo de la uva procesado ni la cebada llevada a la caña, no vas a comerte una delicia a la plancha. ¡Vamos hombre!

Algunos bares sin solera, que van de modernos y no se enteran ellos, van y sueltan al cliente que el Bitter Kas no lleva tapa porque se considera un refresco. Pues no vuelven a pisarse y en paz, son minoría.

Para todos, casi, el Bitter Kas es un bitter aunque no lleve alcohol.

Hay que recordar que el Bitter Kas data de 1966. Se fabricaba con alcohol como cualquier bitter, llegando para competir de tú a tú con marcas como Martini, Campari o Cinzano. Difícil luchar contra quienes llevaban en el mercado dos siglos. Pero en 1980 Kas comienza la “era sin alcohol” y saca su bitter con el mismo sabor amargo característico en botella de un sólo uso.

Se convierte en alternativa, tabla de salvación para los pobres desgraciados que habiendo ido al médico y haber sido condenados a la abstención, no tienen valor para cambiar de médico.

Yo soy uno de ellos, agradecido de encontrar un líquido rojo de sabor peculiar y de burbujas rosadas, servido con hielo y una media luna de limón, muy capaz de hacerse desear una segunda y una tercera vez y que encima no deja rastro de resaca.

Y por ser como soy, aficionado a una bebida denostada, despreciada  por los amigos del alcohol de colores, compañero del rojo que me ayuda a pasar las deliciosas tapas que sirven en nuestros bares, van y me llaman toda clase de lindezas que me resisto a repetir aquí y que ustedes pueden suponer.

Paso de ellos porque prefiero un Bitter Kas en un bar que en casa mi soledad. Y es que somos bebedores sociales, no importa de qué.

El Bitter Kas ha tenido siempre mala prensa. Que si el color se lo dan las cochinillas, ¿y qué? ¿acaso hay algo más natural? Que si lo tomas vas a mear colorado, que si… En realidad es un pionero. El primero de las muchas bebidas sin alcohol. Ahora sí pueden elegirse y se consideran necesarias para beber sin beber, para poder coger un coche después de unas horas en el bar.

Pues a pesar de tener ahora tanto donde elegir yo sigo fiel al Bitter Kas porque la cerveza cero cero está muy lejos de la Voll-Dam, y el mosto no es más que un zumo de uva más o menos mezclado con agua. Porque el Bitter Kas sigue ahí, siendo conocido por abstemios y borrachos. Amado e increíblemente odiado al mismo tiempo.

Tinto de verano sin alcohol

Para terminar esta defensa a ultranza, este reconocimiento a una bebida pionera que ha permitido compartir una tertulia a los adoradores del alcohol y a los envidiosos de ellos, quiero advertir a sus productores de la llegada de una nueva bebida que puede convertirse en líder, apadrinada por la que nació blanca y muy de casa. Hablo del tinto de verano sin alcohol de La Casera. Puede hacernos salir de un bar si allí no está ella.

¿Qué tienen en común? El rojo. Un color atractivo y contundente, propicio para mezclarse. ¿Qué más? La ausencia de alcohol y que en Almería se sirven con una tapa. Y de tapas sí que tenemos para elegir. Este verano el rojo es el color.

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